Es increíble el número de personas que comienzan el día no con
entusiasmo sino con resignación, depresión e incluso desesperación.
Suena el despertador y en lugar de saltar de la cama llenas de gratitud
por empezar a vivir otro día, se hunden en la deses peración al ver que
les espera un día lleno de quehaceres etiquetados "deberes" y que
ninguno de ellos es algo que les guste hacer.

Las estadisticas revelan que es tal el abatimiento que sienten muchas
personas por tener que levantarse y hacer frente a los quehaceres y
responsabilidades diarias, que los ataques al corazón se producen más a
las siete de la mañana de los lunes que en cualquier otro momento de la
semana, por lo que se les podría llamar "ataques al corazón por
depresión del lunes por la mañana" Y si son tantas las personas que
tienen ataques cardiacos con sólo pensar en el trabajo, imaginaté la
cantidad que caeran enfermas por otros motivos.

Lo irónico es que igual de sencillo es llenar nuestro día de cosas que
nos gusta hacer que con cosas que debemos, necesitamos o detestamos
hacer. A veces nos olvidamos que tenemos el poder de crear la vida que
nos gusta. De hecho, cuando atendemos a la sabiduría de nuestra
intuición, o voz interior, descubrimos que nos realizamos más cuando
hacemos lo que nos gusta y amamos lo que hacemos.

Eso es lo que estamos destinados a hacer. Cuando confiamos en nuestra
voz interior y le hacemos caso, llegamos a comprender que cada día es
un regalo y nos comprometemos a agradecer ese regalo trabajando en
pos de lo que amamos.
Hace varios años, en un congreso, un joven nos hizo partícipes de uno
de sus sueños: producir un video con técnica de maquillaje para que
las mujeres aprendieran a estar bien y a sentirse mucho mejor con su
aspecto. Michael era un estilista genial y su voz denotaba tanto
entusiasmo que le dije que estaba seguro que lo conseguiría.
Mi seguridad le despertó curiosidad, de modo que lo invité a comer
para hablar de ello. Mientras conversábamos le expliqué que cuando
una persona hace lo que le gusta, su entusiasmo e inspiración genera
un impulso interior hacia el éxito. "La mayoría de las personas están
atrapadas en la ilusión de que hay que terminar ciertas cosas, llegar
a determinada edad o situación económica para comenzar a hacer lo que
les gusta hacer". Michael comentó que ese era el ciclo que veía en su
vida y en el de sus amigos.
Solemos decir "cuando haga más contactos podré poner en marcha mi
empresa", o "cuando mis hijos estén en la universidad podré comenzar
a hacer algunas de las cosas con que he soñado", o "cuando me jubile
tendré tiempo para hacer lo que de verdad me gusta hacer". Por lo
tanto, simplemente podemos disculparnos o bien empezar a hacer
realidad nuestros sueños. Depende de nosotros y el secreto es
determinar qué nos gusta hacer y comenzar a hacerlo.
-Pues voy a hacer el video- me dijo -, pero también tengo que ganarme
la vida. No puedo dejar mi trabajo para hacer lo que me gusta,
¿verdad?
Le expliqué que aprender a amar lo que hacemos ahora nos sirve para
hacer más de lo que nos gusta.
-No se trata sólo de hacer lo que nos gusta sino también de amar lo
que hacemos.
-Pero es que la rutina diaria me aburre soberanamente –me dijo-.
¿Cómo puedo aprender a amar mi trabajo?
Le sugerí que hiciera una lista de las treinta cosas que le gustaban
de su trabajo y de las treinta que no, y que después buscara la
manera de que cada una de ellas le sirviera para hacer más de lo que
le entusiasmaba hacer.
Al mes siguiente, Michael asistió a la Experiencia Descubrimiento,
donde definió con claridad su visión, inspiración y finalidad de su
vida. Su sueño era poseer y dirigir una empresa de cosméticos,
producir un video didáctico sobre cosmética, escribir diez libros en
diez años, contribuir a la curación y componer y producir música.
Actualmente cuenta en su haber con un video y un anuncio, ha escrito
seis de sus diez libros, su música está en manos de un prometedor
agente de Nashville y ayuda a otras personas a abrir sus corazones
para sanar sus vidas.